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Un estudio con 40 adultos encontró que el calor produce cambios en el organismo, pero no mejora significativamente la recuperación de la fuerza frente al frío o el descanso.
Imagen ilustrativa generada con IA
¿Conviene darse un baño frío o caliente después de entrenar? Una investigación de la Universidad de East London, publicada en Journal of Thermal Biology, aporta nuevos datos sobre esta práctica habitual entre deportistas.
El estudio reunió a 40 adultos físicamente activos. Después de realizar ejercicios intensos, los participantes fueron divididos en cuatro grupos: baños de agua caliente a 42 grados durante 30 minutos, agua fría a 9 grados durante 15 minutos, aire caliente a 30 grados o descanso a temperatura ambiente.
Durante las siguientes 72 horas, los investigadores evaluaron la fuerza muscular, el dolor y distintos indicadores de recuperación.
El resultado principal fue que ninguno de los métodos consiguió una recuperación de fuerza significativamente superior a los demás.
Sin embargo, el calor produjo cambios interesantes: aumentó la presencia de una proteína relacionada con la protección celular y favoreció la normalización de ciertos indicadores de daño muscular.
¿Qué significa para quienes hacen ejercicio? Que los baños de hielo no demostraron ser imprescindibles para recuperar la fuerza. Tampoco está probado que el calor sea mejor para aliviar las molestias.
Los investigadores advierten que se necesitan estudios más amplios y prolongados antes de establecer recomendaciones generales.
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