En el Alto Valle muchas familias aprovechan la temporada de frutilla con preparaciones caseras. Una opción sencilla —difundida esta semana en medios regionales— evita sumar azúcar a la olla y apuesta al dulzor natural de la fruta, con jugo de naranja y un toque de canela.
Para un lote chico alcanza con 250 gramos de frutillas frescas, el jugo de media naranja, stevia u otro edulcorante apto para cocinar (a gusto) y una pizca de canela. Si querés más espesor, una cucharadita de semillas de chía al final ayuda.
El paso a paso es directo: lavar, sacar hojas, cortar en trozos. En una cacerola a fuego medio-bajo, revolvé hasta que suelten jugo. Incorporá la naranja, el endulzante y la canela. Cociná a fuego bajo unos 15 a 20 minutos, aplastando con la cuchara hasta la textura que te guste. Dejá enfriar y guardá en un recipiente limpio en la heladera.
Elegí frutillas maduras y aromáticas: cuanto más dulces vengan, menos edulcorante hace falta. Sin azúcar de conservación, esta versión no es una conserva tradicional: consumila preferentemente entre tres y cinco días, con cuchara limpia cada vez. Va bien en tostadas, yogur o panqueques.
Referencias