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El mimbre no desaparece, pero aparecen cestas blandas de cuero, terciopelo y tela en tonos tierra. Una pauta para ordenar la casa sin cambiar todos los muebles.
Imagen ilustrativa generada con IA
En los últimos años, los canastos de mimbre y fibras naturales fueron la opción más visible para ordenar el living o el baño sin sumar muebles. Para 2026, la conversación en decoración apunta a otras texturas: cuero flexible, terciopelo plisado y telas gruesas que se doblan, entran en placards y también se muestran a la vista junto al sillón o sobre una cómoda.
La idea no es botar lo que ya tenés. Quienes siguen estas tendencias señalan que el mimbre sigue vigente en ambientes rústicos o artesanales; lo nuevo es combinar piezas de fibra con organizadores textiles según cada rincón. Las propuestas blandas ganan terreno porque ocupan menos espacio rígido en estantes chicos, algo habitual cuando en casa hay que aprovechar cada metro.
En el living, las cestas de cuero en tonos coñac o chocolate sirven para mantas y revistas; en el dormitorio, los cubos de tela ayudan con accesorios, medias o productos de cuidado personal. La paleta que se repite incluye avellana, beige, terracota y óxido: calidez sin repintar paredes ni cambiar muebles enteros.
Antes de comprar, conviene medir el hueco, pensar en la limpieza del material —el cuero, por ejemplo, pide menos humedad— y definir qué vas a guardar adentro. Es una tendencia de estilo y organización, no una norma.
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