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El filósofo español José Antonio Marina advierte que priorizar solo el trabajo y descuidar aficiones puede llevar a pasividad mental. Propone proyectos alcanzables y vínculos activos.
Imagen obtenida de internet o redes sociales públicas. No constituye un registro fotográfico propio de La Guía ni del hecho informado.
El pensador José Antonio Marina, de 87 años, volvió a hablar de un tema que también pesa en el Alto Valle: qué hacer cuando el trabajo deja de marcar la rutina. Clarín retoma una entrevista que el catedrático dio a La Vanguardia sobre la tercera edad.
Marina sostiene que envejecer implica una nueva gestión del tiempo y de los intereses. Si no se replantea el día a día, advierte, aumenta el riesgo de entrar en una curva depresiva. Observa que muchas personas llegan a la jubilación sin hobbies fuera del empleo; en España, dice, sobre todo entre varones, se privilegió el trabajo por sobre las aficiones. Cuando sobra tiempo y nada despierta interés, la memoria retiene poco y puede aparecer lo que él llama pasividad mental.
No habla solo de estudiar: subraya aprender de la experiencia con actitud activa, reconocer límites y recursos, y evitar trampas como el egoísmo. También señala que a veces lo que parece olvido es falta de interés.
Resume que la felicidad pasa por equilibrar bienestar físico, relaciones sociales cordiales y la sensación de ser útil y progresar en algo concreto. La soledad no elegida, agrega, empeora miedos y ánimo bajo; por eso insiste en mantener comunicación y aferrarse a los vínculos que funcionen.
Para quienes viven la jubilación en Fernández Oro y ciudades vecinas, la reflexión no es lejana: cultivar intereses y metas modestas antes o después de dejar el empleo es parte del cuidado cotidiano de muchas familias.
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