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La veterinaria Karla Gastélum, de FEPA, y referentes de salud animal advierten por polvo, insectos y frenadas. Consejos para viajar con el perro sujeto y más seguro en rutas del Alto Valle.
Imagen obtenida de internet o redes sociales públicas. No constituye un registro fotográfico propio de La Guía ni del hecho informado.
En rutas del Alto Valle es habitual ver perros con la nariz al viento. A muchos les encanta; no siempre es inocuo.
La veterinaria Karla Gastélum, fundadora de FEPA Protección Animal, lo resume en una nota de la organización: mejor sin la cabeza afuera de la ventana, porque el aire puede meterle polvo o un insecto en los ojos. A la velocidad del tránsito también vuelan tierra, basura y partículas que pueden irritar o lastimar ojos y orejas.
La Asociación Estadounidense de Medicina Veterinaria (AVMA) advierte que asomarse expone al animal a escombros y a que, en una frenada brusca o un choque, salga despedido o intente saltar. Recomienda viajar sujeto con arnés para auto o transportadora asegurada. La Universidad de Cornell también desaconseja sacar la cabeza: riesgo de lesiones en ojos u orejas y de salir despedido en un stop repentino.
Gastélum sugiere agua, bowl plegable, correa de repuesto y foto de la cartilla de vacunas en el celular. En viajes largos, parar para que beba y camine; antes de abrir la puerta, ponerle la correa. Ventanilla solo lo necesario para ventilar, sin que alcance el hocico; asiento trasero, lejos de airbags delanteros.
Un trayecto corto entre Fernández Oro, Cipolletti o Roca no elimina el riesgo: alcanza un frenazo.
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