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Con el calor en el Alto Valle, un descuido con el protector alcanza. Cómo aliviar la piel en casa y qué señales piden consulta médica.
Imagen obtenida de internet o redes sociales públicas. No constituye un registro fotográfico propio de La Guía ni del hecho informado.
Con el calor en el Alto Valle — piletas, el río, partidos al aire libre — la piel puede quemarse aunque el día parezca llevadero. La quemadura solar es daño por radiación ultravioleta: enrojecimiento, calor, dolor y, a veces, ampollas. Los síntomas suelen tardar horas en notarse y pueden intensificarse en las primeras 24 horas.
Lo primero es salir del sol y refrescar la zona con agua fresca o paños húmedos, sin aplicar hielo directo. Conviene hidratar con crema suave, sin perfume, y beber más agua, porque la piel pierde líquidos. No hay que reventar ampollas ni poner alcohol, perfumes u aceites caseros. Mantener la zona cubierta y a la sombra hasta que mejore.
Consultá si hay ampollas extensas, fiebre, náuseas, dolor de cabeza fuerte o signos de deshidratación. En bebés menores de un año, una quemadura solar amerita evaluación médica, según recomendaciones difundidas en medios locales y guías de salud.
La prevención sigue siendo lo más útil: protector de amplio espectro con FPS 30 o más, reaplicarlo cada dos horas o después de nadar o secarse, más sombrero, anteojos con filtro UV y sombra cuando el sol pega fuerte. También en días nublados la UV llega.
Ante dolor importante, un profesional de la salud puede orientar sobre analgésicos; evitá automedicarte sin criterio.
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