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Restos de cocina que suelen ir a la basura pueden convertirse en compost casero. Así se nutre un limonero en maceta o jardín sin gastar de más, con algunos cuidados.
Imagen ilustrativa generada con IA
En patios y quintas del Alto Valle no es raro tener un limonero. Una opción práctica —y que reduce residuos— es usar cáscaras de banana, naranja y manzana en una compostera, no directamente sobre la tierra sin procesar.
La banana aporta potasio y otros minerales que pueden ayudar al árbol. La naranja suma materia orgánica; conviene cortarla en trozos chicos porque tarda en descomponerse. Especialistas en compostaje señalan que los cítricos se pueden incluir, pero en cantidades moderadas y sin llenar la pila de cáscaras frescas. La manzana es biodegradable y colabora con un compost equilibrado.
Pasos habituales: guardar las cáscaras, picarlas, mezclarlas con restos vegetales y material seco (hojas, cartón sin tinta, ramitas), mantener aireación y humedad similar a una esponja escurrida, y esperar a que el compost madure —aspecto de tierra oscura, textura uniforme y olor a suelo húmedo—.
Listo el abono, una capa fina sobre el sustrato, lejos del tronco y del cuello. En maceta, poco volumen y buen drenaje para que no quede encharcado. Si hace falta, complementar con un fertilizante equilibrado para cítricos.
Falta confirmar: la fuente no cita ensayos sobre cuánto mejora la producción del limonero en condiciones locales.
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